Fratelli Branca lleva ya casi 180 años de maestría botánica. La pregunta no era si tenían la capacidad técnica para hacer un gin, sino por qué una casa emblemática de raíces italianas iba a empezar ahora, y en una categoría dominada históricamente por la tradición británica. Hacer un gin de estilo inglés con etiqueta en italiano habría sido un disfraz; ignorar casi dos siglos de herencia, un desperdicio. El desafío estaba en construir una identidad genuina que le diera a Branca una razón legítima para entrar a la categoría.
Spirito Blu.
O cómo crear un gin italiano que compita en una góndola saturada.
No podíamos lanzar “un gin más”. Creamos una marca con territorio propio, definimos el diferencial de producto y construimos el sistema completo.
“El lanzamiento se convirtió rápidamente en el más importante de los últimos tiempos en el mercado de bebidas alcohólicas.”
Auditamos el mercado y encontramos un patrón: mientras la competencia se repartía entre la solemnidad del gin tradicional y la experimentación en botellas artesanales, todos se disputaban la noche. Ahí estaba la oportunidad. Tradujimos la autoridad botánica de Branca al espíritu del aperitivo mediterráneo: menos rigidez británica, más disfrute italiano. Llevamos el relato a Cerdeña, la primera Blue Zone del mundo (un lugar donde la gente vive más y mejor), y convertimos a la sa pompia, su cítrico insignia, en el corazón de una receta de ocho botánicos. No forzamos un gin italiano; creamos una marca con un estado de ánimo propio. Sacamos al gin de la noche cerrada y de la solemnidad para adueñarnos de una ocasión de consumo desatendida: la pausa del atardecer, la reconexión con los sentidos y el ritual de la buona vita.
Darle cuerpo a ese universo costero exigía más que pegar una linda etiqueta sobre un vidrio estándar; requería esculpir la marca, literalmente. Definimos un naming que transmitiera ese estado de ánimo: Spirito Blu. Luego tradujimos esa frescura en un sistema visual y verbal completo. Y como la marca no vive en una presentación, bajamos la identidad al mundo real. Desarrollamos la botella, diseñada para llevar todo ese universo a góndola. Y construimos el sistema físico completo: barras para eventos, carritos de degustación, fraperas y glorificadores con forma de caracola. Impulsamos y pusimos todo en valor desde su campaña de lanzamiento para poner la buona vita en la conversación.
En su primer año empató en awareness a marcas globales con décadas de ventaja, como Tanqueray. Nada mal para un gin nuevo.
“La marca que se animó a romper los estándares del mercado de Gin lo hizo en todas sus formas: su exclusiva botella, su formulación y un positioning inspirado en las auténticas Blue Zones del mundo.”
Esta es una de nuestras historias.
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