Cruz de Malta lleva dos décadas perdiendo terreno frente a la competencia: menos share, menos presencia en los hogares y menos espacio en la mente de los consumidores. El verdadero desafío estratégico era encontrar un territorio propio que le diera a esta marca histórica una razón legítima para volver a tener presencia real.
Cruz de Malta.
Una marca con 151 años de historia no vuelve a la conversación compitiendo por rendimiento: vuelve adueñándose del ritual personal detrás de cada mate.
Recuperar relevancia y vigencia: encontramos lugar en el presente para una marca de 151 años. La cruz, de símbolo heredado a señal que marca tu propio tiempo.
El primer gran paso fue un diagnóstico analítico de la categoría, donde descubrimos un patrón claro: todos los competidores se disputaban el momento colectivo (la ronda, la familia, el compartir). Ahí estaba nuestro espacio de oportunidad. Decidimos adueñarnos de una verdad desatendida por el mercado: el ritual individual que cobró tanta relevancia en los últimos 6 años. Para sostener este posicionamiento, necesitábamos darle un sentido real, objetivo y funcional al activo central de la marca: su nombre. Históricamente, la cruz en Cruz de Malta había sido un adorno heráldico heredado, un elemento decorativo sin un contenido real. Tradujimos ese símbolo en una señal: la cruz que marca tu propio tiempo. Diseñamos un sistema de identidad visual donde la cruz funciona como un indicador sobre el pack. La cruz ya no es decoración; tiene un sentido. Es la que marca y delimita ese momento en el que frenás para tomar envión. Rediseñamos el isologotipo, las tipografías y las ilustraciones botánicas.
Fuimos el partner creativo y estratégico de Cruz de Malta, de punta a punta. Acompañamos a la marca en cada etapa del desarrollo: desde las primeras cuatro semanas de diagnóstico e inmersión en la categoría, pasando por ocho semanas de construcción de marca y las fases de testeo, hasta la entrega final del brandbook y originales del nuevo diseño de packaging.
Cruz de Malta demuestra que el patrimonio histórico de una marca no es un límite, sino un activo cuando se sabe reinterpretar con criterio. No buscamos modernizar la marca de forma cosmética ni forzar un relato fantasía. Encontramos un espacio de valor real que la categoría había descuidado: la pausa individual del consumidor y el respeto por su propio tiempo.
Un sistema de marca completo, de la estrategia a la góndola, listo para que Cruz de Malta vuelva a marcar su propio tiempo.
Reestructuramos la marca de punta a punta en un proceso de 32 semanas de trabajo.
Qué construimos:
- Plataforma de marca completa
- Propósito, manifiesto, tono de voz y claim («Marcá tu momento») construidos sobre un territorio estratégico propio.
- Rediseño de portfolio
- Nueva identidad visual plasmada en el packaging de las 4 variedades del portfolio: Tradicional, Manzanilla, Boldo & Menta, y Selección Especial.
- Prototipos para testear
- Prototipos visuales y materiales de marca para las pruebas de mercado y la validación con consumidores.
- Campaña de relanzamiento
- Estrategia, narrativa y dirección de estilo para el contenido audiovisual con aplicaciones en vía pública y trade.
Esta es una de nuestras historias.
Escribamos la próxima →